lunes, 29 de abril de 2013

La emisión del programa La edad de oro y su mantenimiento en antena durante dos años nunca fué un camino de rosas. Semana a semana se tenía que luchar contra las constantes críticas y las zancadillas de un nutrido grupo de opositores. Aunuqe ahora se recuerde como un grupo de vanguardia, alabado por muchos, no era así por entonces. Para situarnos en la época no debemos olvidar que hacía sólo 7 años de la muerte de Franco, sólo 2 años del Golpe de Estado y 1 solo año de la entrada del PSOE en el poder y el final de la transición en manos de UCD. Todavía existian muchos tabues que superar y mucha gente en el poder contraria a la nueva ola y todo lo que estaba surgiendo en la música y en el arte en general. Mucha gente no estaba acostumbrada a ver un plató de TVE repleto de jóvenes con pintas extrañas, bebiendo y fumando en directo y cantando cosas como "Que público mas tonto tengo", "quiero ser santa, quiero se beata", "Le enseñaré a vivir de la prostitución", etc. Paloma Chamorro tuvo que vivir en ese ambiente hostil y luchar cada dia contra esas críticas. Por suerte tenía al Director de RTVE, Jose Maria Calviño, de su parte y a un buen monton de jóvenes seguidores (y no tan jóvenes) que agradeciamos cada semana todo aquello que nos presentaban puntualmente todos los martes. Rescatando unos cuantos recortes de prensa podreis haceros una idea a continuación, de lo que se cocía aquellos dias de 1983. Dos dias despues de la emisión del programa piloto se podía leer esta estupenda crítica de J. Mª Baguet en el periodico La Vanguardia de Cataluña. Transcribo por si no se lee bien: EL pasado martes, míentras la cabeza de José Mª Calviño pendía nuevamente de un hilo, se puso en marcha «La edad de oro», un programa dirigido y presentado por Paloma Chamorro. La muerte en accidente de automóvil del músico «Dodi» Benavente puso un matiz de dramática actualidad a este estreno «en directo»... confirmación de que el directo, por fortuna, vuelve a ser norma y no excepción de la programación televisiva. Un vídeo del programa piloto sirvió para recordar al ex «pegamoide» y más tarde líder del grupo Parálisis Permanente. De este primer programa, dedicado al grupo Kaka de Luxe como pionero de la Ya aquí en esta "buena" crítica se arremete contra el programa de Carlos Tena "Caja de ritmos" (Brillante también) en el que hacía sólo unos pocos dias (23/04/1983) que habian actuado las Vulpes. En esta otra crítica, al dia siguiente tambien en La Vanguardia, se ensañan contra ambos programas: Impresionante el texto de Ramón Pi, este señor era un genio. Os lo transcribo para que no os perdais palabra: De nuevo un escándalo con ocasión del grupo "punk" llamado «Vulpess» (y no Las Vulpes como se dijo en un principio con más respeto por la raíz latina que el mostrado por las propios vulpetistas). Ésta vez no ha sido por la difusión televisada de una canción, o lo que sea, procaz y chocarrera, sino por la transmisión en directo de un digamos recital en un local madrileño, hecha a toda España por el primer programa de Radio Nacional. La cosa no hubiera sido especialmente escandalosa de no ser por algunas blasfemias disparadas como salibazos contra el micrófono, y que retumbaron en toda la audiencia española de manera espectacular. Parece que hay grupos parlamentarlos que han solicitado la grabación de la emisión de anteanoche, y de nuevo el director general de RTVE se ve en el compromiso de tener que cesar a alguien, porque de lo contrario tendría que dimitir él, o, lo que sería peor, las responsabilidades podrían ir subiendo peligrosamente hasta alcanzar al ministro Solana, al vicepresidente Guerra, y tal vez al propio presidente González que es, a fin de cuentas, el que personifica y representa al Gobierno en su conjunto. Yo, sin más pruebas que alguna experiencia, tengo la vaga sospecha de que en el mundillo profesional del «ente» se ha producido a raíz de las diligencias judiciales contra Carlos Tena —el responsable de la emisión televisada de la canción «Me gusta ser una zorra», una especie de movimiento solidario cuya manifestación externa es una curiosa insistencia en la difusión masiva de fenómenos marginales a través de los medios audiovisuales del Estado. Así, por ejemplo, Paloma Chamorro ordenaba la emisión televisada, en su programa del Segundo Canal de TVE, de una actuación del grupo llamado «KaKa de Luxe», nombre que como ustedes comprenderán fácilmente, no corresponde a un conjunto especializado en la música de Mozart. Y anteanoche, Radio Nacional destacaba una unidad móvil el lugar donde los «punkies» de Madrid se reúnen y se exhiben unos a otros las crestas engominadas y pintadas de verde manzana, las cazadoras plateadas o los peinados a lo último mohicano. La unidad móvil recogió en toda su inverecundia las provocaciones de las Jóvenes de Bilbao. Y como era de prever, las provocaciones lo que hicieron fue provocar. Ahora, el señor Calviño tiene en su mesa nuevas dosis de detritus sonoros de los que ofrecer una explicación a la parroquia. Yo, lo confieso, estuve allí. VI a «Vulpess» contorsionándose en el astroso escenario donde periódicamente esta marginalidad hace sus gracias. El repertorio que lucieron puede asegurarse sin temor a errar que es malo de solemnidad, si bien eso queda paliado por el hecho de que es un repertorio reducidísimo, aunque posee todos los Ingredientes de la provocación tradicional: ataques a los políticos, ataques a los policías, ataques a la Iglesia, ataques a todo ¡lo que convencionalmente se tiene por estable y por serio. El «boom» les llegó a estas muchachas sin haberles dado tiempo no sólo a ampliar el número de títulos, sino incluso a aprender a tocar la guitarra y la batería. Pero eso era lo de menos en el entusiasta clima del local, porque era evidente que lo que cabía esperar de aquello no era una calidad exquisita, sino lo qué ocurrió, es decir, una sucesión de procacidades, tacos, blasfemias e intercambios de escupitajos físicos entre las artistas y el respetable, que se lo pasaba en grande. Pero desplazar el espectáculo de lugar, sacarlo de la cueva donde se producía y ponerlo directamente en millones de receptores a través de la primera cadena de radio del Estado constituyó o una nueva provocación, o un acto de irresponsabilidad fuera de lo común. Los efectos no se han hecho esperar ni 24 horas. Es de suponer que el presidente del Gobierno, vuelto a preguntar sobre la conveniencia política de la permanencia de los actuales responsables del «ente» en sus cargos, volvería a decir lo que dijo, esto es, que él, personalmente no ve motivo ninguno para propiciar la remoción de esos señores. Pero muchos otros están empezando a considerar que la cosa pasa de la raya, y como llueve sobre mojado, lo más probable es que se vuelva a organizar otro escándalo en torno al señor Calviño, máximo responsable de RTVE y personaje mágico. Y luego estaba la opinión pública. Unos totalmente en contra: ... y otros a favor (estudiante de COU como muchos de nosotros entonces...) Buenos reflejos de una sociedad y una época.

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